Si alguna vez os han echado un marrón encima… yo creo que este manual os puede servir de ayuda para visualizar quien es el browned y quien el browner, entre otras cosas interesantes
* El documento está sacado de la web http://www.factorhuma.org
Si alguna vez os han echado un marrón encima… yo creo que este manual os puede servir de ayuda para visualizar quien es el browned y quien el browner, entre otras cosas interesantes
* El documento está sacado de la web http://www.factorhuma.org
Hace poco estuve en un curso que hizo Pimec y que lo llevó a cabo María Antonia Carmona, consultora especializada en consultoría, formación y coaching. Una excelente ponente que por fin he tenido el lujo de oírla en un curso. El curso en cuestión trataba de la “Gestión del equipo humano en tiempos de crisis” y conseguimos aprender realmente, como gestionarlo. Las bases son las siguientes:
- Conocer la situación en la que nos encontramos al dedillo para poder informar adecuadamente
- Preveer y planificar los cambios que van a suceder (siendo siempre positiva)
- Poner objetivos e informar de ellos
- Mejorar la comunicación (dirigirnos a los demás en su mismo nivel: auditivo, visual, quinestésico)
- Pensar como, a quién, cuando y dónde se informa
- Pensar a través del marqueting mix
- Aportar opciones a los que se van y dar seguridad a los que se quedan
- Generar imagen positiva y reducir posible agravios
- Hacer coach a los mandos intermedios para que puedan informar adecuadamente
- Dar feedback de los cambios hechos y los resultados obtenidos.
Por último comentar que fue un curso excelente con muchos ejemplos y María Antonia lo dinamizó de forma excelente para que no fuera complicado seguir el ritmo. Y todo y ser un curso que estaba en Barcelona, que me costaba una hora de viaje, fue un placer participar en su curso.
El domingo pasado, 27 de setiembre, estuve por primera vez en el piromusical que finaliza con las fiestas de la Mercè en Barcelona. Os cuelgo fotos del evento que me gustaron:
La calidad no es que sea muy buena pero ¡se intentó!
También os colgaría los vídeos de la BSO de “La Vida es Bella” y de “Slumdog Millonaire” pero pesan demasiado y no se reducirlos así que… jejje
¡¡Disfrutad de las fotos!!
A la vuelta de Nueva York, estuvimos en Londres. Estuvimos aguantando a la vuelta por que entre las dos horas de retraso del vuelo, el jet lag y que no habíamos podido dormir… parecíamos zombis vivientes. Ya lo veréis en las fotos
La verdad es que visitamos poco. Yo, almenos, estaba cansada de visitar y encima nos llovió (no es muy dificil en Londres…) pero bueno, estuvo muy bien. Además, nuestra amiga londinense, como nos echó de menos… volvímos una noche más para hacerle compañía jajaja. Y todo por las colas que hicieron que perdiéramos el vuelo, ¡¡encima perdí mi poster!! ¿Donde narices tendré la cabeza?
Aquí van algunas fotos y más abajo los comentarios:
1. El salón enorme de los Simpson
5. Después de dormir 15 horas, esa era la pinta que teníamos en el Tesco cuando al despertarnos (a las 12 del mediodía) nosotros bájabamos en chandal y la gente normal iba a coger su almuerzo todo trajeado jajajaj La cara de Arnau… lo dice todo ![]()
6. Esto es el día anterior… al llegar nos dormíamos…
7. … ¡Pero mucho!
10. Las farolas de Candem también servían para dormir ![]()
9. Unas sillas un tanto peculiares
11. Candem es un antiguo establo. En cada cuadra hay una tienda, pero lo están reformando y ampliando
17. Otra foto… de otro pájaro… es que están tan monos jajajaja
Tras mis intentos de poder escribir un post, fuese del tema que fuese, he decidido optar por lo más fácil y escribir uno o más bien colgar fotos, sobre mis vacaciones más recientes.
A principios de junio me fui a pasar una semana a Nueva York. La verdad es que realmente es tan grande como se dice. Los microondas son enormes. Puede caber tranquilamente un pizza familiar de las nuestras. Aaaa y no se te ocurra hacer un cubata en esos vasos…. con uno vas girao hasta la mañana siguiente jejej
Os pongo algunas de las fotos que más me han gustado:
Bueno, los comentario tendrán que ser a continuación por que no puedo ponerlos debajo de las fotos . (De izquierda a derecha y de arriba a abajo):
1. Esta foto salió genial. Era el viernes antes de irnos que Ceci, Arnau y yo descubrimos un barrio de marcha, ¡por fin!.
Y con la gracia de resaltar los colores, resalté el color rojo de la guinda del pastel jejeje
2. ¡Los trenes se adelantan, incluso los metros! Es una pasada….
3. Que triste que tengan que recordarte que te limpies las manos al salir del baño. Recuerdo que en el aeropuerto de Edimburgo también nos ponían un cartel así. Ni que los guiris fuéramos unos guarros, ¿no?
4. Los catalanes tan solo llegar al aeropuerto de JFK
5. Central Park (Un trocito)
8. ¡Los famosos carros de helados! Aunque en las pelis hay un hilo musical, ¿no? Yo no lo oí. ¿Sera por que ya no soy una niña?
9. Mi M&M favorito… el amarillo ![]()
10. Broadway con Times Square cortado para que la gente se sentara en sillas y hamacas que evidentemente, no como aquí, eran gratis.
11. Esa bandera está hecha con todos los nombre de los fallecidos en las Torres Gemelas
12. Un niño había enviado esa carta para dar ánimos: “I drew flowers for you. U hope this makes you feel better”
18. Destacando lo mucho de verde que tiene la ciudad.
19. El puente de Brooklyn… esta foto me encanta ![]()
24. Este cuadro está en la tienda de Disney, me encantó ![]()
25. Aiiii que niña más guapa nos encontramos en la tienda de juguetes al lado de Apple Store. Es donde hay el teclado que ha salido en algunas pelis. Creí que era más grande… pero no. La niña pesaba tan poco que su madre al dejarla en una tecla esta ni se iluminaba ni sonaba jejeje
26. Un bar de tapas… hasta en NY está nuestra cultura de tapeo ![]()
27. Times Square iluminado de noche. No hacen falta ni farolas por que la publicidad da muuuuuuuuuucha luz.
28. Para demostrar que he estado jejeje
30. Estuvimos en New Jersey y comimos en un famoso dinner, como en el de las pelis. Allí se rodó un trozo de uno de los videoclips de Bruce Springsteen, justo al que ibamos a ver su casa, el bar donde tocaba… Y el camarero tan simpático, latino, que sabía español, que nos atendió, salió en el video ![]()
31. Uno de los miles casinos que hay en Atlantic City. Entramos en el Taj Mahal y comimos de maravilla. Ahora, no juguéis a las tragaperras que se funde los dolares como un niño una piruleta jajaja
33. El pescador… pescado
El otro día leí un artículo en el País Semanal sobre las relaciones de familia y en general creo que se puede extrapolar a todo tipo de relaciones. Considero que las relaciones, sean familiares, conyugales o de amistad, son muy complicadas. Somos personas muy distintas, que debemos adaptarnos a los que nos rodean, hay que hacer un esfuerzo por hacerse entender, entender al otro y comprender aquello que nos lleva a mantener una relación, valorarlo y saber cultivarlo. Ello nos lleva a que a veces nos hacemos daño, los unos a los otros, y, probablemente, sea sin querer. No obstante, ese sin querer acaba haciendo que las relaciones se rompan, que haya “guerras” entre amigos o que te tires de los pelos con tu hermano/a.
Una de las cosas que más me gustó del artículo y que recuerdo siempre que puedo a quién me explica las dificultades que tienen con sus parejas, familiares o amigos, que se sienten dolidos y que se hunden por unas palabras, es que NADIE puede hacernos sufrir. Nosotros somos quiénes decidimos quién es importante y quién no, quién tiene el poder de llegarnos a los más hondo de nuestro ser y quién no. Si alguien te hiere es por que TU se lo permites, no por que él sepa hacerlo o esté por encima de ti. La visión es completamente distinta y debes entender que TU controlas la situación y tu escoges a los que te envuelven. No permitas que nadie te haga sufrir, mantén la cabeza alta y reafirma lo que sientes, como te sientes, por que te sientes así y por que deseas y existe la necesidad de que la situación cambie.
Os transcribo a continuación todo el artículo:
“No hay relaciones más amorosas y a la vez conflictivas como las que se crean en el seno de la familia. Por difícil que resulte, hay que comprender y aceptar a los padres para luego poder disfrutar de los hijos y de la vida”
Aunque el árbol genealógico de la familia X se remonta muchas generaciones atrás, la historia de nuestros protagonistas comenzó en la década de los cincuenta, cuando el señor A y la señora B decidieron prometerse amor eterno, trayendo a la vida al bebé C apenas nueve meses después. A pesar de sus buenas intenciones, los días felices no tardaron en desvanecerse, sobre todo tras los nacimientos de los bebés D,E y F.
La responsabilidad atormentaba al señor A hasta el punto de obligarle a residir en su despacho. Sin darse cuenta, se había convertido en un adicto al trabajo. Trabajaba para vivir, pero trabajaba tanto que casi no vivía. Lo paradójico es que su mayor problema aparecía cuando concluía su jornada laboral y tenía que regresar a casa. No es que no quisiera a su familia, pero siempre estaba demasiado cansado para todo. Incluso para sentirse vivo. Se encontraba mucho más seguro en su rol profesional que en el de marido y padre. Y para no tener que salir de su zona de comodidad, el señor A se recordaba diariamente que tenía muchas facturas que pagar.
Mientras a la señora B, la soledad emocional la consumía lentamente. Tal vez fuera por cuestiones biológicas, pero el día que la vida la hizo madre se olvidó se sí misma para siempre. Apenas tuvo elección. Como cualquier otra mujer su su época, quería forjar a sus hijos una personalidad de provecho y legarles un futuro con futuro. Pero… encargarse del cuidado y la educación de los cuatro pequeños la superaba.
Tras empeñar su paciencia e hipotecar su salud mental, su hablar derivó en gritar, y su tranquilidad, en histeria. La señora B dejó de sonreír y comenzó a llorar. Aunque jamás llegara a verbalizarlo, tuvo que renunciar a sus sueños para ejercer de ama de casa. Sin apoyos ni ayudas. Ella sola. Cada día. Y cada noche. Durante casi tres décadas.
Finalmente, los bebes C,D,E y F crecieron hasta convertirse en adultos independientes. O al menos hasta que aparentaron serlo. En el proceso, sus mochilas emocionales se llenaron de miedos, carencias y frustraciones, tal como en su día les ocurriera al señor A y a la señora B. Se trata de una tradición ancestral que se extiende de generación en generación desde que los primeros seres humanos tuvieron descendencia.
LA FAMILIA COMO INFIERNO
“Gobernar una familia es casi tan difícil como gobernar todo un reino”
(Michel de Montaigne)
Más allá de las particularidades de la familia X, el denominador común de esa institución es que es una de las más contradictorias que ha creado hasta ahora la humanidad. Desde un punto de vista emocional, ningún otro entorno llega a ser tan cálido, destructivo o las dos cosas al mismo tiempo. Aunque nos cueste reconocerlo, la relación con nuestros padres, hermanos e hijos suele despertar lo mejor y lo peor de nosotros mismos.
Con los años, nuestro hogar puede convertirse en un nido de amor, ternura y complicidad, pero también en un tribunal despiadado y frío, en el que cada miembro asume inconscientemente los roles de juez, verdugo y víctima. Es lo que tiene la convivencia: que durante demasiados años, a la hora de la cena, nos obliga a compartir (nos), tanto si nos apetece como si no. Además, en el nombre de la confianza, parece como si tuviéramos carta blanca para decir lo que pensamos sin tener que pensar en lo que decimos.
En ocasiones, y casi sin darnos cuenta, terminamos pagando nuestro malestar los unos con los otros, abriendo heridas cada vez más difíciles de cicatrizar. Sin embargo, pase lo que pase y hagamos lo que hagamos, siempre formaremos parte de nuestra familia. Ésa es su mayor grandeza y su peor miseria.
LA CULPA NO EXISTE
“Lo que nos cura es que podamos abrazar en nuestro corazón a nuestros padres y no tanto que seamos abrazados por ellos”.
(Joan Garriga Bacardí)
Después de muchos años compartiendo piso con nuestra familia, muchos nos independizamos algo resentidos, saliendo por la puerta de atrás. Y al encontrarnos cara a cara con nuestra propia vida, no dudamos en culpar a nuestros padres y hermanos por nuestras lagunas afectivas, nuestras inseguridades e incluso por la rabia que experimentamos al ver cómo el conflicto y la insatisfacción siguen protagonizando nuestras relaciones más íntimas.
Sin embargo, aunque es infinitamente más fácil y cómodo señalar a nuestros progenitores como los responsables de nuestra infelicidad, tarde o temprano llega un día en que no nos queda más remedio que coger las riendas de nuestro destino. Sin duda alguna, ésta es la verdadera emancipación, y suele venir acompañada de una de las mayores crisis existenciales que sufrimos a lo largo de nuestra vida: aceptar que, más allá de nuestro pasado, nuestro único problema en este preciso momento somos nosotros mismos.
EMOCIONES TÓXICAS
“Ni tu peor enemigo puede hacerte tanto daño como tus propios pensamientos”
(Buda)
Los pensamientos, las palabras y las conductas negativas, propias de cualquier discusión o pelea, segregan muchísimo nuestra salud. Y esta ponzoña se va acumulando en nuestro interior, debilitando nuestro sistema inmunológico. De ahí que el odio o el rencor hacia nuestros padres o hermanos nos destruyan primeramente a nosotros mismos. Es casi como bebernos una botella de cianuro.
Para salirnos del círculo vicioso de la ignorancia, hemos de comprender que, al igual que nosotros, todos los miembros de nuestra familia lo han hecho y lo siguen haciendo lo mejor que pueden en base a su grado de madurez y su nivel de consciencia. De hecho, todos necesitamos cometer errores para poder aprender y evolucionar como seres humanos.
Así, más allá de señalar “la paja en el ojo ajeno”, lo eficiente es responsabilizarnos por quitarnos “la viga” que nubla nuestra forma de ver e interpretar la realidad. Y dado que las personas que más intentan hacernos sufrir son las que peor están consigo mismas, podemos empezar a desarrollar la compasión, es decir, comprender que el otro también sufre, de ahí que no sea capaz de comportarse de una manera menos dañina.
ACEPTAR LO QUE HA SIDO
“La sabiduría consiste en aprender tanto del amor como de la ignorancia”
(Marc M. Webb)
Llegados a este punto, veamos cómo les van las cosas a la familia X en la actualidad. Mientras que el señor A y la señora B descansan en paz, las vidas emocionales de sus hijos han tomado cauces muy diferentes. El adulto C, por ejemplo, está divorciado y discute regularmente con sus hijos. Paralelamente, dos de sus hermanos, D y E, no se dirigen la palabra por desavenencias con la herencia.
La característica común de estos tres hermanos, cuyos días están marcados por la insatisfacción y el mal humor, es que no han perdonado conscientemente a sus padres. Todavía no quieren ni pueden darles un lugar en su corazón. Aunque por motivos muy diferentes, los tres sienten que la vida fue injusta con ellos. Consideran que sus demonios internos son una consecuencia de los traumas originados durante sus respectivas infancias.
Tanto C como D o E siguen quejándose, lamentándose e incluso despotricando de sus progenitores. A pesar de los años, y de su supuesta experiencia, ninguno de ellos ha tomado conciencia de que su pasado es el que es, y que por mucho que lo sigan condenando seguirá siendo tal y como fue. Parafraseando a FREUD, todavía no “han matado a sus padres”. Al no haber sido capaces de aceptarlos tal como fueron, siguen cargando con un peso que no les corresponde.
AMAR LO QUE ES
“Quien no comprende, perdona y ama a sus padres, no encontrará la felicidad ni la paz interior en esta ni en otra vida”.
(Amanda Silva)
La vida del adulto F, por otro lado, contrata con la de sus hermanos. Durante unos cuantos años, el sufrimiento emocional condicionó su manera de pensar, de ser y de relacionarse con los demás. Sin embargo, finalmente fue capaz de comprender que todo lo que le había sucedido en la vida, incluyendo el legado emocional de sus padres y hermanos, era justamente aquello que necesitaba para aprender a ser feliz por sí mismo.
Por el camino descubrió que sus falsas creencias le llevaban a querer que las cosas fueran como a él le gustaría, en vez de aceptar las cosas como eran. Comprendió que era precisamente su forma egocéntrica de interpretar la realidad la causa de todo su malestar.
Comenzó a revisar su pasado y a re interpretarlo, esta vez con una mirada más sabia y objetiva. Y concluyó que tanto sus padres como sus hermanos y él mismo y él mismo lo habían hecho lo mejor que habían podido, con lo que no valía la pena seguir en guerra con todos ellos. Decidió perdonarlos, empezando a amarlos simplemente por lo que eran.
Así es como el adulto F logró construir una familia armoniosa y unida, rompiendo la cadena emocional negativa que perpetúa en la mayoría de las familias. A sus hijos les hizo un gran regalo: la posibilidad de crecer sin el lastre de esa pesada mochila. Al caminar él, cambió por completo su realidad. “nunca es demasiado tarde para una infancia feliz
Nadie puede hacernos sufrir.
Cada vez más seres humanos estamos comprometiéndonos con nuestro desarrollo personal para dejar de ser víctimas de nuestras circunstancias externas y empezar a ser responsables de nuestro bienestar interno. Dado que no podemos controlar lo que nos va sucediendo en la vida, sí podemos dejar de reaccionar mecánicamente para dar una respuesta más consciente y proactiva ante esos mismos hechos. Aunque nos cueste reconocerlo, nadie tiene el poder de hacernos sufrir emocionalmente si nuestro consentimiento. Si alguien nos insulta, por ejemplo, nuestro malestar surge como consecuencia de nuestra reacción al insulto, no del insulto en sí. En el espacio que existe entre el estímulo y la respuesta es donde se encuentra nuestra verdadera libertad. Siempre tenemos la capacidad de elegir.
Fuente: El País Semanal. Por Borja Vilaseca.
“Ella está en el horizonte -dice Fernando Birri-. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se coree diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿para qué sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar.”
E. Galeno (2002). Las palabras andantes. Madrid: Siglo Veintiuno de España Editores.
És curiós com funciona avui en dia la comunicació entre les persones. L’altre dia em van passar aquest video que us penjaré i em va sorprendre la de coses que li vaig poder treure. Serà que penso massa?
* La comunicació
* La rutina
* La il·lusió per les coses
* La il·lusió per una persona
* Les persones
* Les ganes de que succeeixi
* …
M’ha donat molt que pensar i me’l van passar amb el títol de “comunicació”. Qui m’ho va passar el va trobar un video molt maco. Està clar que la història en sí és molt maca
Visca la nova era de la comunicació! SMS, mails, facebooking, twittejar… Quantes formes tenim més de comunicar-nos? Pel que es veu… el paper segueix sent eficaç
Me dejaron hace poco este libro y en el capítulo nueve del mismo he encontrado un trozo del mismo que me ha gustado. Os lo copio a continuación:
“[...] Descubrirse vulnerables y frágiles, curiosos y dulces. Una explosión. [...] Y comprender que tal vez amar es otra cosa. Es sentirse ligeros y libres. Es saber que no pretendes apropiarte del corazón del otro, que no es tuyo, que no te toca por contrato. Debemos merecerlo cada día. Y se lo dices. Se lo dices a él. Y eres consciente de que hay respuestas que quizá deben cambiarse. Es preciso partir para volver a encontrar el camino. Fabio que me mira enfadado, de pie, ante el portal. Y dice que no, que me equivoco, que somos felices juntos. Me coge por un brazo, me lo aprieta con fuerza. Porque cuando alguien a quien quieres se te va, intentas deternerlo con las manos, y esperas poder atrapar así también su corazón. Pero no es así. El corazón tiene piernas que no ves. Y Fabio se va diciendo “Me la pagarás”, pero el amor no es una deuda que saldar, no regala créditos, no acepta descuentos. [...] Un amor simple hecho de días juntos, cada cual con sus propios deberes y aficiones. Un amor hecho de risas y bromas mientras se regresa a casa de noche, hecho de desayunos preparados por la mañana, de hijos a los que educar, de proyectos que aún han de realizarse. Sí, mis padres se aman. Y no han sido el primer amor el uno del otro. Se conocieron después de haber amado a otras personas. Y quizá no de este modo. Puede que sea preciso viajar antes de saber cuál es la meta adecuada para nosotros. Quizá cada vez que amas sea la primera.”
Explican que, en una carpintería, hubo una vez una extraña asamblea. Fue una reunión de herramientas con tal de arreglar sus diferencias.
El martillo ejerció la presidencia pero la asamblea le notificó que debía renunciar a ella. ¿La causa? ¡¡Hacía mucho ruido!! Y, además, se pasaba el tiempo golpeando. El martillo aceptó su culpa pero pidió que también fuera expulsado el tornillo; dijo que necesitaban darle demasiadas vueltas para que sirviera para algo. Delante del ataque, el tornillo aceptó su culpa también, pero a su turno pidió que se expulsara la pulidora. Hizo entender que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás. Y la pulidora estuvo de acuerdo a condición que fuera expulsado el metro que siempre pasaba el rato midiendo a los otros según su medida, como si fuera el único perfecto.
Entonces entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la pulidora, el metro y el tornillo. Finalmente, la dura madera inicial se convirtió en un fino mueble. Cuando la carpintería se quedó nuevamente sola, la asamblea retomó la deliberación. Fue entonces cuando tomó la palabra el serrucho, y dijo:
‘Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Esto es lo que nos hace fabulosos. Por lo tanto, no pensemos ya en nuestros puntos débiles y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos fuertes.’
La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, la pulidora era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto. Se sintieron entonces un equipo capaz de producir muebles de calidad. Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.
(2000, septiembre). Infoaba. Boletín iberoamericano de psicología organizacional y recursos humanos, 2
Decidme, ¿hay alguna vez en la que no os hayáis tropezado con un martillo, con un tornillo, con un metro o con una pulidora? Y decidme, ¿alguna vez los habéis juzgado sin ver el todo, sin ver su trabajo total? Creo que aún nos falta mucho por aprender, al menos a mi, a no juzgar sin conocer.
Por otro lado, con esta historia quería comentar lo que aprendí cuando realicé el DISC: cuando busques un perfil, ciertamente debes buscar el mejor pero hay que aceptar que no somos perfectos. No obstante, puedes conseguir la perfección si consigues un equio cohesionado y que se complemente. Lo que te falte de uno te lo aportará otro trabajador. Por lo tanto, como el DISC nos muestra, lo ideal es tener una persona de cada color para que se complementen y formen un TODO, un equipo, perfecto.