El reclutador es reclutado

Hace unos meses dejé la compañía en la que estaba y, ahora, justamente soy yo la que está buscando trabajo y haciendo entrevistas con personas de mi mismo campo.

Tras tomar la decisión de dejar la compañía, empezó una carrera maratoniana para poner a punto mi CV. Tantos años trabajando y habiendo cambiado de puestos de trabajo por contactos, mi CV estaba más anticuado que los vinilos que encontré en casa haciendo limpieza.

Hice varios ejercicios previos a mi decisión y otros tantos posteriores. Os los describo a continuación:

1. Cuando estaba tomando mi decisión de dejar la empresa donde trabajaba, debía pensar hacia donde quería dirigir mi futuro profesional. Normalmente, cuando una persona cambia de trabajo es porque busca otras cosas en el siguiente. Al menos, ese era mi caso. Lo único que debía hacer era ver qué cosas echaba de menos en mi puesto actual, ver hacia donde debía enfocar mi futuro y decidir (hablando también con mi manager) si la compañía en la que estaba me podía ofrecer todo aquello que buscaba.

Una vez decides que no, debes empezar a pensar: ¿Cuál será mi siguiente empresa?

2. Tras dejar la empresa, hice un ejercicio en el que valoré si el área de recursos humanos era lo que quería seguir haciendo o bien debía cambiar mi perfil o enfocarlo a otras funciones. Valoré todas las funciones y el valor que aporta una persona de recursos humanos en una empresa y decidí que aún me quería dedicar a ello. “Me gusta este trabajo, tengo mucho que aprender y mucho que aportar a las compañías donde trabaje” me dije. Por lo que hice otro ejercicio…

3. Hice una lista de todas las tareas (a grandes rasgos) que una persona de recursos humanos debe realizar en una empresa. En las columnas puse los valores: a 3 meses, 6 meses y un año. Y fui seleccionando todas aquellas tareas que veía que quería realizar en esos períodos de tiempo. Por ejemplo: una de las tareas básicas de una persona de RRHH es la selección. Solo debía pensar si quería hacer selección en los próximos 3 meses. Si mi respuesta era no, estaba claro que no iba a buscar ofertas de trabajo en las que enfocaran esa posición solo al reclutamiento.

Y así sucesivamente, hasta que supe describir el tipo de oferta a la que me quería presentar y donde me veía en un año.

4. Ahora me quedaba escoger empresa. Si, lo habéis oído bien: “escoger empresa”. Una de las cosas que aprendí trabajando en InfoJobs es que la cultura, el ambiente en el que trabajas, es muy importante para uno mismo y para los resultados de la compañía. Y lo más importante, desde RRHH era viable hacer que eso fuera posible. Por lo que solo podía escoger dos tipos de empresa: las que ya tenían ese tipo de cultura y solo hacía falta seguir alimentándola y hacerla crecer o bien otra en la que yo pudiera hacerla crecer. De ahí que me fijara en empresas como King, Gameloft, Trovit, Softonic… o sobre todo las start-ups donde también me gustaría crecer como Appszoom, Mr. Wonderful o DegustaBox que he conocido a través de LinkedIn.

5. El último paso que hice, obviamente, fue rehacer mi CV. No os penséis que fue tarea fácil. Intentar resumir toda tu experiencia sin ocupar demasiadas páginas y no parecer que escribes demasiado… es difícil. El ejercicio que hice fue imaginarme la estructura de mi CV. Debía tener 3 partes principales: una entrada o carta de presentación en la que contar un poco sobre mí, las principales tareas que realizaba en cada posición y uno o dos logros de los cuales yo me sintiera satisfecha. Y así lo hice.

Tras estos meses, cada día se me ocurre una cosa que no he puesto y que considero importante. Casi cada semana hago cambios para ajustarlo y mejorarlo. Y cada día reviso las páginas de empleo para encontrar aquél trabajo que se ajuste a lo que busco.

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